Dos almas juntadas por el destino para hacer vibrar tu mundo


viernes, 27 de abril de 2012

Cronipárrafos... Crónicas sobre una obsesión por twilight

La saga de libros y películas Crepúsculo es por hoy uno de los fenómenos mundiales más importantes de todos los tiempos. Niñas, jóvenes y adultas fueron mordidas por la historia de un amor entre un vampiro y una humana escrita por Stephenie Meyer, y desde ese entonces muchas desarrollaron una obsesión.

Este fanatismo se denomina “TOC” (Trastorno Obsesivo Compulsivo) y puede suceder a cualquier edad, comienza con la curiosidad, luego la ansiedad, hasta casi la dependencia de vivir de ésta obsesión por los libros o las películas”. Sensaciones así son las que despierta el mundo de Crepúsculo en muchas mujeres.



Las siguientes son las relaciones de personas reales con su obsesión y sus consecuencias.

Por. Laura Correa Buelvas

Comparando la fantasía con la realidad…

 “¡Amiga…es idéntico a Robert Pattinson!” me grita Daniela mientras cruzamos la puerta del almacén. Ella sacude sus rizos rubios hacia atrás mientras sus ojos verdes demandan con ansiedad que yo confirme su exclamación. Está más que extasiada por la posibilidad de que alguien en su perímetro citadino se parezca al actor que interpreta al vampiro Edward en la saga Crepúsculo, aquel que roba sus suspiros. Así que, impaciente y con los ojos en el mostrador, escoge una blusa que visiblemente no es de su talla y se dirige a la caja a comprarla. No quiero creer lo que estoy imaginando. Es su turno para pagar y ella sólo sonríe tontamente ante el doble de su amor platónico, saca su dinero, entablan una coqueta conversación y al salir Daniela tiene una cita con un hombre 6 años mayor que ella que quizá sea peligroso…Ella sólo está buscando su vampiro en la vida real.


 Anti-fanáticas, ¿Por qué no se buscan una vida? 

 Hay personas que critican, personas que insultan y menosprecian. Hasta en el mundo del fanatismo están, las hay en todas partes, en las librerías, en los teatros, en la calle… en Panamericana. Alejandra está en el estante de literatura Juvenil y se detiene a suspirar por los libros que aún no tiene cuando una voz femenina le dice, “Deberías leer literatura vampírica más avanzada, Crepúsculo es...es una bobada”. Alejandra la mira de reojo y nota un afro + una camiseta con calavera + una energía negativa, “No me parece, los gustos son relativos”. La paciencia de Alejandra se agota escuchando los calificativos que esa extraña le da a su tesoro preciado “todos los personajes son egoístas, que actores tan malos, las películas me decepcionaron más, lo único bueno es Jacob y ese cuerpazo”…etc. Resultado: Una difamando, y otra echando humo por la orejas llaman la atención de todos en el lugar.

Una obsesión más fuerte que todo...

Camila está aquí, con cara de temor, su cabello está desordenado y carga un bolso muy grande en su espalda, parece muy, muy nerviosa. Hoy se exhibe en el club de fans de Crepúsculo en Bogotá la réplica del vestido de novia de Bella Swan, el personaje principal de la Saga Crepúsculo. Hay casi 50 chicas ansiosas por ver el acontecimiento, riendo y comentando cuando notan el estado de Camila, ella se acerca y dice: “Otra vez me volé, ellos no me iban a dar permiso”. Una vez más Camila sale de su casa sin avisar porque sus padres no toleran una charla más de vampiros, una reunión más del club y mucho menos que les pida para comprar una revista o una camiseta. Ella comienza a llorar y cuenta que le han quitado el internet, le han pedido que meta sus libros a una caja y le han prohibido ser fan, la han reprimido. Sus padres no la entienden.


¡Que no me vea! ¡Que no me vea! 

 A la entrada de Cinemark, esperando la más reciente película de un actor de la saga, hay 8 chicas luciendo sus camisetas de Crepúsculo tomándose fotos… De repente, Tatiana se pone tensa y rápidamente mueve sus pronunciadas caderas y todo su cuerpo detrás de su amiga. “! Que no me vea que no me vea!” suplica Tatiana con preocupación. Su mirada fija hacia aquel chico que camina por el pasillo del centro comercial da a entender que ella no quiere que el sepa que ella es una de esas fans, no quiere que el chico que le gusta sepa que este es su plan favorito. Parece avergonzada de su pasión, avergonzada de sí misma. Le importa mucho el qué dirán.


34 años : Madura obsesión

Hay quienes dicen que para el amor no hay edad, quizá para las obsesiones tampoco. Ana Sofía sacude todos los días las 6 repisas de su habitación sobre las cuales yace la colección más envidiable por cualquier fan de Twilight, libros, vasos, películas, afiches, cofres, postales, dvd’s de lujo…en fin. Hay que tener un sueldo para gastar de esa manera. Todo importado y muy cuidado, tan especial como el amor que ella siente por Crepúsculo. Su esbelta figura, su adultez y su cabello recogido por el calor, son la imagen de una mujer madura pero de un alma de adolescente hormonal, una fan que quiere escapar de la rutina de su hogar y su trabajo dejando que la ilusión de sus vampiros le robe una sonrisa cuando la agobian sus problemas.